El chocolate es uno de los alimentos más queridos en todo el mundo. A los niños y a muchos adultos les encanta por su sabor dulce y su olor delicioso. Lo encontramos en tabletas, bombones, bebidas calientes y como ingrediente de bizcochos y helados.
El chocolate se hace a partir de las semillas del cacao, una planta que crece en los países cálidos de América, África y Asia. Los agricultores recogen los frutos de los árboles, sacan las semillas y las dejan secar al sol durante varios días. Después, las semillas viajan hasta las fábricas, donde las tuestan, las muelen y las mezclan con azúcar, leche y otros ingredientes.
Aunque está muy rico, el chocolate hay que tomarlo con moderación. Tiene mucha azúcar y grasa, y si abusamos puede provocar caries, dolor de tripa o problemas de peso. Los médicos recomiendan tomar pequeñas cantidades, sobre todo el chocolate negro, que tiene menos azúcar.
A lo largo de la historia, el chocolate ha sido considerado un producto especial. Los antiguos mayas y aztecas, hace cientos de años, lo usaban como bebida sagrada y hasta como moneda. Cuando los exploradores europeos lo descubrieron, lo llevaron a sus países y poco a poco se convirtió en el dulce que conocemos hoy.