Javier no encontraba su cuaderno de matemáticas y pensó que su amigo Rubén lo tenía.
Le dijo a Rubén que se lo devolviera, pero Rubén dijo que no lo había cogido.
Los dos se enfadaron y no se hablaron en todo el recreo.
Por la tarde, Javier abrió su mochila y encontró el cuaderno en el bolsillo de dentro.
Sintió un nudo en el estómago y supo que tenía que hacer algo.
Al día siguiente llegó al colegio antes que nadie para hablar con Rubén.