Por la mañana, Sofía salió al colegio sin mirar el cielo.
A media mañana empezó a llover muy fuerte.
Todos los niños corrieron a cubierto, pero Sofía no tenía paraguas.
Cuando llegó a casa, estaba completamente mojada.
Su madre la esperaba en la puerta con una toalla caliente.
Sofía prometió que al día siguiente miraría el tiempo antes de salir.