Pablo encontró un perro solo en el parque. Estaba temblando.
El perro tenía collar pero no llevaba chapa con ningún nombre.
Pablo le dio un poco de agua de su botella y el perro bebió mucho.
Un señor mayor pasó por allí y reconoció al perro: era de su vecina.
Pablo y el señor fueron juntos a la casa de la vecina y llamaron al timbre.
La señora abrió la puerta y abrazó al perro llorando de alegría.