Elena tenía una planta en su habitación que ella misma había plantado.
Durante las vacaciones se olvidó de regarla y las hojas empezaron a caer.
Cuando volvió a casa, vio la planta muy triste y se sintió mal.
Le dio agua, la puso cerca de la ventana y le habló con cariño.
Su padre le dijo que las plantas, como las personas, necesitan atención.
Dos semanas después, la planta tenía hojas nuevas y verdes.