El viernes por la tarde, el padre de Nico llegó con una bolsa grande.
No quiso decir qué había dentro y le pidió a Nico que esperara.
Nico intentó adivinar: oyó un ruido raro que venía de dentro.
De repente, la bolsa se movió sola y Nico dio un paso atrás.
Su padre abrió la bolsa y asomó una cabeza pequeña y peluda.
Era un cachorro de color canela que miraba a Nico con ojos enormes.