Pablo tiene un amigo que se llama Tomás y vive en otro pueblo.
Como no pueden verse, se escriben cartas para contarse cosas.
La semana pasada Pablo le escribió una carta muy larga.
Le contó que había aprendido a montar en bicicleta sin ruedines.
También le habló de un libro de aventuras que había leído.
Pablo metió la carta en un sobre y escribió la dirección de Tomás.
Fue a la oficina de correos y la envió con un sello.
Ahora espera con ganas la respuesta de su amigo.