Un sábado por la mañana, Lucía quiso plantar una semilla en el jardín.
Primero eligió un lugar con mucha luz y cavó un pequeño agujero en la tierra.
Después puso la semilla dentro del agujero y lo cubrió bien con tierra.
Luego regó la tierra con agua para que la semilla pudiera germinar.
Cada mañana, Lucía salía al jardín a regar y a observar la tierra.
Al cabo de dos semanas, vio cómo asomaba un pequeño brote verde.