El viernes por la mañana, la abuela de Ana decidió ir al mercado a hacer la compra.
Primero repasó la nevera y apuntó en un papel lo que le faltaba en casa.
Después cogió la bolsa de la compra y caminó hasta el mercado del barrio.
Allí eligió las frutas y verduras más frescas y compró pan recién horneado.
Luego pasó por la carnicería y pidió pollo para hacer el cocido del domingo.
Al salir, pagó en la caja y regresó a casa con las bolsas bien llenas.