Una tarde de octubre, el cielo se oscureció de repente sobre el pueblo de Javier.
Primero aparecieron unas nubes muy oscuras y comenzó a soplar un viento fuerte.
Después cayeron las primeras gotas y en pocos minutos empezó a llover con fuerza.
Javier cerró las ventanas de su cuarto y recogió los juguetes que había en el patio.
Luego sonó un trueno muy fuerte y las luces de la casa parpadearon un momento.
Al cabo de una hora, la tormenta amainó y salió un arco iris sobre los tejados.