Aquella tarde el cielo se puso muy oscuro y tronaba con fuerza.
Un relámpago cruzó el cielo de punta a punta, seguido de un trueno enorme.
Los niños que jugaban en la calle corrieron a buscar refugio bajo el tejado de un portal.
Allí esperaron, juntos y tranquilos, a que pasara la tormenta.