Necesitas:
- Una maceta pequeña
- Tierra de cultivo
- Una semilla (de girasol, tomate o judía)
- Agua
Pasos a seguir:
- Llena la maceta con tierra hasta dejar tres centímetros libres en la parte superior.
- Haz un pequeño hoyo con el dedo, de unos dos centímetros de profundidad.
- Coloca la semilla dentro del hoyo y cúbrela suavemente con tierra.
- Riega con un chorrito de agua, sin empapar en exceso.
- Pon la maceta en un lugar luminoso, pero sin sol directo durante las primeras semanas.
En pocos días verás asomar los primeros brotes. ¡Recuerda regar cada dos o tres días y tener paciencia!