Todos los animales necesitan comer para sobrevivir, pero no todos comen lo mismo. Según el tipo de alimento que toman, los podemos clasificar en tres grandes grupos: los animales herbívoros, los carnívoros y los omnívoros. Esta clasificación es muy útil para entender cómo viven y cómo se relacionan unos con otros en la naturaleza.
Los animales herbívoros son los que solo comen plantas, hierba, hojas, frutas o semillas. Tienen dientes preparados para masticar mucho y pasan el día entero comiendo. Algunos ejemplos muy conocidos son la vaca, que come hierba en los prados; el caballo, que toma avena y heno; y el conejo, que disfruta con las zanahorias y las hojas verdes.
Los animales carnívoros se alimentan principalmente de la carne de otros animales. Para conseguir su comida tienen que cazar, así que suelen ser rápidos y tener garras o colmillos afilados. El león, con su poderosa mordida; el águila, que cae en picado sobre su presa; y el lobo, que caza en grupo, son tres carnívoros típicos.
Los animales omnívoros son los más versátiles: comen tanto plantas como carne. Eso les permite sobrevivir en muchos lugares distintos. El cerdo, que come prácticamente de todo; el oso, que disfruta tanto de la miel como del pescado; y el ser humano, que también pertenece a este grupo, son ejemplos claros de omnívoros.