Los plásticos de un solo uso son envases, bolsas, vasos o cubiertos hechos para usarse una sola vez y tirarse a la basura. Para mí, son uno de los grandes problemas medioambientales de nuestra época. Cada año, millones de toneladas de plástico acaban en los océanos, afectando a peces, tortugas y aves marinas.
Está demostrado que muchos plásticos tardan cientos de años en descomponerse. Una botella de agua puede seguir intacta cuatrocientos años después de tirarla. Yo creo que, cuando entendemos esa cifra, nos damos cuenta del problema real. Cada plástico mal tirado va a estar ahí más tiempo que muchas generaciones de personas.
Por suerte, en los últimos años se están tomando medidas. La Unión Europea ha prohibido en sus países el uso de pajitas, cubiertos y platos de plástico de un solo uso. Es absurdo pensar que estas medidas son exageradas: si no actuamos ahora, los problemas serán mucho peores en el futuro.
En mi opinión, cada uno de nosotros puede ayudar con pequeños gestos: llevar bolsas de tela al supermercado, usar botellas reutilizables, evitar productos con envoltorios excesivos. Si todos hiciéramos esto, la cantidad de plástico que llega al mar se reduciría muchísimo. El planeta, sin duda, nos lo agradecerá.