Aprender idiomas extranjeros es una de las habilidades más valiosas que podemos desarrollar. En mi opinión, todo niño debería estudiar al menos un idioma además del español. En España, el inglés es el más enseñado en los colegios, seguido a distancia por el francés. Cada vez más centros ofrecen también el alemán o el chino.
Está demostrado que cuanto más pequeños empezamos, más fácil resulta aprender. El cerebro de los niños está preparado para absorber sonidos nuevos y construir frases en otros idiomas sin esfuerzo. Yo creo que esa es una ventaja que no se debería desaprovechar nunca.
Saber idiomas abre muchísimas puertas. Puedes viajar con más libertad, ver películas en versión original, leer libros en su idioma original y, en el futuro, tener acceso a trabajos mejores. Es de cortos de miras pensar que con el español ya basta: el mundo se ha vuelto pequeño y las personas que saben varios idiomas tienen una ventaja enorme.
Para mí, lo más importante no es solo estudiar el idioma en clase, sino practicarlo. Ver dibujos en versión original, cantar canciones, intentar hablar con turistas o usar aplicaciones de móvil. Cada minuto de práctica suma. Y, sobre todo, no hay que tener miedo a equivocarse: equivocarse es la mejor manera de aprender.