La bicicleta es uno de los inventos más útiles y queridos de la historia. Se inventó hace casi doscientos años en Alemania y, desde entonces, ha cambiado mucho. Las primeras bicicletas eran de madera y no tenían pedales: había que empujarse con los pies, como los patinetes de hoy.
Toda bicicleta tiene varias partes esenciales. Está formada por un cuadro, que es la estructura principal, dos ruedas con sus neumáticos, los pedales que sirven para impulsarla, el manillar para dirigirla y, normalmente, unos frenos para detenerse con seguridad. Las más modernas tienen también cambios de velocidades para subir cuestas con menos esfuerzo.
La bicicleta sirve para muchas cosas. Hay personas que la usan para ir al colegio o al trabajo, otras la cogen los fines de semana para hacer excursiones por el campo y muchos deportistas la utilizan para competir en carreras. En las ciudades hay carriles especiales, llamados carriles-bici, para que los ciclistas puedan circular con seguridad.
Ir en bicicleta tiene muchas ventajas. Es un medio de transporte limpio que no contamina, no hace ruido y nos ayuda a estar en forma. Además, no gasta gasolina y permite moverse por la ciudad sin atascos. Por eso, en cada vez más sitios se anima a la gente a coger la bicicleta en lugar del coche.