Las estaciones del año son los cuatro periodos en los que se divide nuestro calendario: primavera, verano, otoño e invierno. Cada una dura aproximadamente tres meses y traen consigo cambios en el tiempo, en los paisajes y en la forma de vivir de las personas y los animales.
La causa principal de las estaciones es la inclinación de la Tierra. Nuestro planeta no gira recto, sino un poco ladeado. Por eso, según en qué parte de su recorrido alrededor del Sol estemos, los rayos solares llegan con más o menos fuerza a las distintas zonas, provocando los cambios de temperatura.
En primavera, los días se hacen más largos, sube la temperatura y los árboles llenan sus ramas de hojas y flores. En verano hace calor y las jornadas son las más largas del año, perfectas para los días de playa. En otoño caen las hojas, refresca y empiezan las lluvias. En invierno los días son cortos, hace frío y en algunos sitios incluso nieva.
En las dos partes del planeta no llegan las estaciones a la vez. Cuando en España es verano, en Argentina es invierno, y al revés. Esto pasa porque cuando una zona del planeta está más cerca del Sol, la otra está más lejos. Por eso, los habitantes del hemisferio norte y los del hemisferio sur viven las estaciones en momentos diferentes.