Los bomberos son las personas encargadas de apagar incendios, rescatar a quienes están en peligro y ayudar en muchas otras situaciones de emergencia. Su trabajo es muy importante para la sociedad y muy arriesgado: a menudo se enfrentan a fuego, humo o derrumbes para salvar vidas humanas y animales.
Para convertirse en bombero hay que aprobar unas pruebas muy difíciles. Hace falta estar en muy buena forma física, porque el equipo que llevan pesa mucho y a veces tienen que cargar con personas. También deben estudiar primeros auxilios, técnicas de rescate y manejo de herramientas especiales. El entrenamiento sigue durante toda su carrera.
Los bomberos no solo apagan fuegos. Acuden a accidentes de tráfico para sacar a las personas atrapadas, ayudan en inundaciones, rescatan animales que se quedan atascados, abren puertas a personas que se han quedado fuera de casa y colaboran cuando hay terremotos o tormentas fuertes.
Trabajar como bombero no es solo un oficio: es una vocación. Hay que estar dispuesto a salir corriendo a cualquier hora del día o de la noche, a separarse de la familia cuando hay emergencias y a enfrentarse a situaciones muy duras. Sin embargo, casi todos los bomberos coinciden en que ayudar a los demás es lo que más les llena en su vida.