Los volcanes son grandes aberturas en la corteza terrestre por las que sale al exterior material muy caliente que viene del interior del planeta. Cuando un volcán entra en erupción expulsa lava, gases, ceniza y rocas, y todo eso puede formar una nueva montaña con el tiempo.
La lava es roca fundida a temperaturas que pueden superar los mil grados. Antes de salir, esta roca se llama magma y está atrapada bajo tierra. Cuando la presión del interior es demasiado fuerte, el magma busca un camino hacia arriba y sale por la boca del volcán, llamada cráter.
Existen volcanes activos, dormidos y extinguidos. Los activos han entrado en erupción hace poco tiempo o lo hacen con cierta frecuencia. Los dormidos llevan mucho tiempo sin actividad, pero podrían volver a despertarse. Los extinguidos, en cambio, ya no entrarán en erupción nunca más.
Aunque parezcan peligrosos, los volcanes también tienen su lado positivo. Cuando la lava se enfría se convierte en una tierra muy rica en minerales, ideal para cultivar. Por eso, alrededor de muchos volcanes hay pueblos enteros que aprovechan esos campos fértiles.
En España tenemos varios volcanes famosos. El más conocido es el Teide, en Tenerife, que además es la montaña más alta del país. En la isla de La Palma también hay volcanes que han estado activos en los últimos años. Los científicos los vigilan constantemente para avisar a la gente si hay riesgo de erupción.