Imagina que quieres saber cuánto vive una tortuga marina. Tecleas la pregunta y aparecen miles de resultados: un vídeo de TikTok, la web de un acuario, un foro de aficionados, el blog de un niño y un anuncio de tortugas de juguete. Todos hablan del mismo animal, pero no todos te dicen la verdad de la misma manera.
Una fuente fiable es aquella que cuida lo que cuenta. Lo primero que la delata es el autor: si pone su nombre y sabemos que es biólogo, profesor o periodista, es buena señal. Lo segundo es dónde se publica: la web de un museo de ciencias, una enciclopedia o un periódico conocido se revisan antes de publicar. Lo tercero es si cita de dónde ha sacado los datos. Y lo último, si está al día: un texto sobre dinosaurios de 1980 puede haberse quedado anticuado.
No tienes que creerte todo lo primero que aparece. Tener prisa por encontrar la respuesta es lo que hace que copiemos cualquier dato. Si pierdes un minuto en mirar quién lo escribe, tu trabajo de clase ganará mucho.
— Texto adaptado para Lengua 5º — Texto de 191 palabras —