Cada tipo de fuente tiene su superpoder. Los libros y enciclopedias revisan mucho antes de publicar: son lentos, pero suelen ser sólidos. Los libros de texto están pensados para tu curso, así que la información está adaptada a tu edad. Las webs son rápidas y se actualizan, pero hay que mirar bien quién las firma: las de museos, periódicos, hospitales o administraciones suelen ser fiables; las de cualquiera, depende.
Los vídeos ayudan cuando quieres ver algo en movimiento (cómo funciona un volcán, cómo se hace una operación matemática). Pero ojo: un vídeo con muchas visualizaciones no es por eso más cierto. Mira siempre quién lo ha hecho. Y las personas también son fuentes valiosas: una entrevista a tu abuela sobre cómo era el colegio en su época te da datos que ningún libro tiene.
Lo más completo es combinar dos o tres tipos de fuente. Si tres fuentes distintas dicen lo mismo, la información gana fuerza. Si se contradicen, tienes que investigar un poco más.
— Texto adaptado para Lengua 5º — Texto de 194 palabras —