La URL es como el sobre de una carta: antes de abrirla, te dice mucho de quién te escribe. Cuando buscas información en internet, mirar la dirección antes de pinchar te ahorra disgustos. Fíjate primero en el dominio, que es la parte final: .es, .com, .gob.es, .edu, .org…
Algunos dominios son señal de seriedad. Las webs del gobierno terminan en .gob.es: por ejemplo, educacion.gob.es es del Ministerio de Educación. Los colegios y universidades suelen acabar en .edu. Las asociaciones y entidades culturales muchas veces usan .org. Las empresas y prácticamente cualquier persona pueden tener un .com o .es: no es malo, pero hay que mirar quién hay detrás.
Lo que sí debe encenderte una luz roja son los dominios raros (.click, .win, .top), las URLs llenas de números (premio2024-gratis.xyz) o las que copian a otras (amaz0n-ofertas.com). Y recuerda: el dominio es solo una pista, no una garantía. Hay que mirar también quién firma y de qué fecha es.
— Texto adaptado para Lengua 5º — Texto de 197 palabras —