Cuando un titular promete demasiado, suele cumplir muy poco. Esa es la regla básica del clickbait. Imagina dos titulares sobre el mismo tema. El primero: «Un científico español ha presentado un estudio sobre las consecuencias del calor en los bosques mediterráneos». El segundo: «¡FLIPARÁS! Un español descubre algo sobre los bosques que los expertos no quieren que sepas».
El segundo tiene todos los ingredientes del cebo: una exageración («fliparás»), un secreto («no quieren que sepas») y una vaguedad enorme («algo sobre los bosques»). No dice qué ha descubierto. Si quieres saberlo, tienes que pinchar. Y al pinchar, pasarás por anuncios, esperarás a que cargue el vídeo, leerás párrafos vacíos… y al final, la información es minúscula.
Los medios serios escriben titulares concretos: qué ha pasado, quién está implicado, cuándo. Los titulares-cebo te dan emoción, mayúsculas y signos de exclamación. Aprender a distinguirlos te ahorra tiempo, ratos de decepción y muchos clics inútiles.
— Texto adaptado para Lengua 5º — Texto de 205 palabras —