Hoy en día, muchos niños tienen móvil propio antes de cumplir los doce años. Solo hay que mirar a la salida del colegio para verlo. Sin embargo, varios pediatras españoles llevan años recomendando esperar al menos hasta esa edad. Estoy de acuerdo con ellos.
En primer lugar, un teléfono con internet es una herramienta muy potente que un niño pequeño todavía no sabe usar con responsabilidad. Puede entrar sin querer en páginas peligrosas o hablar con personas desconocidas que se hacen pasar por niños.
Además, el uso del móvil engancha. Las redes sociales y los vídeos cortos están diseñados para que cueste soltarlos. Un niño de diez años no tiene aún las defensas para controlarse, y acaba dejando de jugar, de leer o de dormir lo suficiente.
También quita tiempo a otras cosas importantes. Mis primos pequeños, por ejemplo, antes jugaban al baloncesto cada tarde y ahora pasan horas mirando vídeos. Es una pena ver cómo se pierde esa parte de la infancia.
Por todas estas razones, creo que es mejor esperar a los doce años, cuando los niños ya están más preparados para manejar bien un móvil.
— Texto de 231 palabras —