MÁLAGA. La historia de Lobo, un golden retriever de seis años, está conmoviendo a media provincia. El pasado sábado, su dueña Cristina González lo perdió de vista durante una ruta familiar por la Sierra de las Nieves. Después de pasar todo el fin de semana buscándolo sin éxito, Cristina volvió a casa pensando lo peor.
Cinco días más tarde, el jueves por la mañana, escuchó arañazos en la puerta. Era Lobo, agotado, con las almohadillas heridas pero vivo. El perro había recorrido en línea recta unos 30 kilómetros de campo abierto hasta llegar a Coín, donde vive la familia.
Los veterinarios que han atendido al animal explican que los perros, especialmente los de razas activas como el golden, pueden orientarse por el olfato y por la memoria de los caminos. "Lobo no es un caso único, pero sí muy llamativo por la distancia que ha cubierto", señalan desde la clínica veterinaria que lo atendió.
Cristina ha agradecido por redes sociales todos los mensajes recibidos y ha pedido a las personas que se llevan a sus mascotas al campo que lleven siempre un microchip actualizado.
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