Era un sábado de octubre y, como cada fin de semana, Lucía subió al desván de la casa de su abuela. Allí, entre cajas viejas y mantas dobladas, había encontrado el verano pasado un reloj de bolsillo que ya no funcionaba.
—¿Otra vez con ese trasto? —preguntó la abuela desde la escalera.
—Quiero arreglarlo —respondió Lucía con decisión.
Con un destornillador pequeño y mucha paciencia, abrió la tapa metálica del reloj. Dentro encontró un papel doblado. Era una nota antigua, escrita a lápiz, con la letra fina de su bisabuelo: «Hijo, vuelve siempre antes de que se ponga el sol».
Lucía bajó corriendo a la cocina con el papel en la mano. La abuela lo leyó, sonrió con los ojos llenos de lágrimas y se sentó junto a la ventana. Fuera, el sol de octubre empezaba a esconderse detrás de los tejados.
| Narrador (¿habla en 1ª o 3ª persona?) | |
| Personaje principal | |
| Otros personajes | |
| Espacio (¿dónde sucede?) | |
| Tiempo (¿cuándo sucede?) |