Cada vez es más habitual ver a alumnos con el móvil en la mano durante el recreo. Yo creo que los móviles deberían estar prohibidos en el patio del colegio, porque el recreo es uno de los pocos momentos del día en que de verdad podemos jugar y hablar cara a cara.
En primer lugar, el recreo sirve para descansar de las pantallas, no para mirar otra distinta. Llevamos toda la mañana delante de la pizarra digital o de la tablet, y el cuerpo y los ojos necesitan moverse y mirar a lo lejos.
Además, cuando hay móviles, los grupos se rompen: unos miran vídeos, otros graban, otros se sienten excluidos. Sin móvil, hablamos más, jugamos más y nos peleamos menos.
Es cierto que algunos compañeros dicen que el móvil sirve para avisar a sus padres si pasa algo. Sin embargo, el colegio ya tiene teléfono y conserje: cualquier emergencia se puede resolver sin necesidad de que cada alumno lleve el suyo encima.
Por todo ello, prohibir los móviles en el patio no es una norma para fastidiar: es una manera de proteger lo poco que ya nos queda de juego real.
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